Texto pasado por buetooth
DISCO PLUS
La misma mano sobre el mismo hombro mientras el caminar sin sorpresas confirma aun más los zapatos comprados en el mismo super de los domingos.
Un poco de cine nacional en DVD unos libros
de Nueva Narrativa y una pizza congelada sin olvidar el descompromiso de las manos que elegían al azar un paquete de yerba y algo de comida para la semana con un fernet y unas toallitas femeninas.
Eso piensa él mientras ella toma su mano y caminan juntos a la vez que el carrito descolorido por los rayos del sol confirma la presencia de los cuerpos distraídos.
El cochecito del supermercado rueda cadente por el espacio cúbico y extrañamente iluminado mientras los carteles destellantes son iluminados por las góndolas.
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Eso piensa ella mientras él toma su mano y caminan juntos y el carrito descolorido por los rayos del sol confirma la presencia de los cuerpos distraídos.
Esa misma mirada (de él y de ella) que invariablemente observan y saben de antemano lo que el otro va a preguntar.
II
La semana pasada cuando después de fumar marihuana salieron a comprar un vino y algo de queso al anochecer mientras el frío resquebrajaba la ciudad y no importaba porque ya se habían olvidado de las expensas y por un milagro inesperado del hijo de ella que
el fin de semana
…la pasaba con su ex pareja.
Y de todos los hechos cotidianos que por supuesto se sabían de memoria.
Cuántos puntos tenemos porque si llegamos a los dos mil trescientos ya tenemos una olla ¿no? Era así la promo
(dijo ella).
-¿Chicos tienen la disco plus?
Y los bolsillos que se trajinan buscando sin sentido el plástico rojo con el logo que se sabían de memoria pero que no encontraban.
Ella hurgaba en su cartera sacando la pinza de depilar, el espejito y una lista de tarjetas mientras se traspapelaba en la furia del acto con una foto de su hijo.
III
Salieron como cada vez que lo hacían igual que en los últimos tres años y ella inmediatamente lo agarró del brazo mientras él cargaba las bolsas coloridas del super y el frío del invierno estallaba en sus rostros ciegos como si fueran los personajes que interpretaban una película.
Caminaron por las calles de siempre que no eran más que Velez Sarfield luego Caseros y a continuación
(como cada vez)
doblaron en un acto carente de reflexión hasta encontrarse con la puerta y la imagen del porche.
El sonido electrónico al abrirse la puerta del edificio.
Y subían por el ascensor sin decirse nada y verdaderamente no se sorprendieron de verse reflejados en los espejos mientas la luz tenue iluminaba sus rostros.
Se besaron para aferrarse aun más a las caricias diarias que los mantenían distantes del mundo exterior.
Se besaron para creer que por un instante todo podía tener sentido si seguían juntos rechazando toda posibilidad de separarse una vez más de alguien que verdaderamente habían llegado a amar.
Ella sin darse cuenta al acariciarlo tan íntimamente soltó la tarjeta Disco Plus que traía firme en la mano.
Sin darse cuenta el vivir en un edificio implicaba salir del barrio y manejar una serie de tarjetas tanto para sacar dinero como para ir de compras
e incluso
hasta para abrir las puertas de seguridad
que se superponían como obstáculos de carreras
creadas para un juego en red.
…
Y entontes la tarjetita cayo y ellos la miraron.
Por ese entonces iban por el piso 7 y aún faltaban tres insignificantes números más para llegar ha destino.
La observaron absurda y pequeña sobre sus pies
y se vieron sonriendo…
y sin pensarlo siguieron besándose.
Fernanda de 25 y Mariano de 27 años, del centro, pidieron este tema…ya sabés, vos también podes comunicarte con nosotros vía mail o sólo mandando un mensajito al…
viernes, 28 de agosto de 2009
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